Lo llamaré impotencia tentativamente

No voy a hacerles perder el tiempo analizando lo mal que me siento. Al final estaremos todos en sintonía, y todavía sin saberlo definir.

Me cuesta entender sobremanera cómo un ser humano se siente en capacidad -y con derecho- para cambiar tan drásticamente la vida de alguien. Imaginarme los motivos que lo llevó a cometer un crimen me descontrola. Que su propio juicio no le impida tomar una decisión tan importante, como lo es halar el gatillo de un arma de fuego. Que no es tan solo halar el gatillo, lo cual ya es bastante grave. Es hacerlo apuntando a un ser humano, pensando que se lo tiene merecido, pensando que de alguna manera trae algún bien. Sin pensar por una micro milésima de segundo que este sujeto -la víctima-  tiene planes, sueña, cree, reza, aprende, tiene una madre que tiene sus esperanzas depositadas en él, maestros que se esmeraron en enseñarle, sobrinos que lo ven como un modelo a seguir, que su mundo está pintado de colores diferentes al tuyo. ¿Cómo se puede borrar el mundo de alguien y oscurecer el de tantos otros?¿Cómo le llega esa idea a la mente a alguien, y cómo decide hacerla realidad? ¿Cómo vive sabiendo lo que acaba de hacer y llega a casa, saluda a su hija, y la abraza con las mismas manos que le quitaron la vida a alguien más?¿Cómo le imprime brillo a tu vida?¿Cómo no le da malestar imaginar que podría pasar por la misma situación de ser el fallecido, o más trágico aún, que vea a su hija herida y cubierta en sangre?¿Es tan difícil imaginarse todo esto en el momento que apuntas con un arma a alguien?

Si tengo la suerte -y deseo que así sea- de que algún uniformado llegase a leer esta nota,  humildemente le digo:

¿En qué punto de tu vida los ciudadanos pasamos de ser los que requieren tu protección a ser tus enemigos?
Sólo piensa por un segundo, cuando la víctima recibe el impacto, le estas causando dolor, produces sufrimiento, le estas trayendo la muerte, y sigues ahí con el arma en tus manos, ¿Qué es lo que hay en tu mente en ese momento mientras tus ojos recolectan las imágenes del acto que acabas de cometer?¿Cómo no te produce necesidad de socorrer a un ser humano que requiere ayuda? Pero tú sigues con tu arma, sabiendo que causaste esa tragedia.

Te ruego, por favor, recuerdes aquel preciso momento de tu juventud, cuanto estabas sediento de vida, ansioso,  lleno hasta el alma de planes y metas, que decidiste convertirte en ese hombre de bien que ayuda, que protege. Tú tuviste la oportunidad de decidir por ti, de crear tu mundo, dibujar tu camino, no se lo trunques a ningún joven, que como tú mismo lo hiciste en el pasado, quiere mejorar su futuro, mostrar su mejor rostro y dar lo mejor de sí.

Recapacita… se firme… no divagues…
Toma un respiro y observa a tu alrededor, somos iguales. Enmienda tus errores, por ti, por tu futuro, el de tus hijos, y el de aquellos cuyos caminos fueron descontinuados, pero que sus sueños siguen vigentes.

Esta nota va dedicada a todos los que me mostraron hoy que aunque nuestras viajes no sean iguales,  se entrecruzan, y tienen el mismo destino. Que aunque lo importante es llegar al punto final, a veces hay que ceder nuestros puestos para permitir que el objetivo sea logrado. Por eso su muerte no fue en vano.

Daniel Amato
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bn

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