Una simple idea plasmada en un texto

simple

¿Cuan común es amar a las ideas más que a las personas?

La humanidad es una de ellas, mientras que el humano se discrimina. Son como los sabores. No conocerás si te gusta, a menos que lo pruebes. Es como aquella dama que esperando un príncipe azul, pasa por alto un príncipe dorado. Es como el creyente religioso, que reza por la paz pero no da ayuda al pobre. No se trata de buscar la felicidad, ni mucho menos de encontrarla. Nos matamos buscando ser mejores personas, sin realmente ser lo mejor que podemos.

El fresco aroma de una mañana lluviosa, es mejor que un perfume. Una hoja marchita que se cae, eso es tristeza. El color azul. Pensar. Todo se reduce a nada, y eso es todo lo que debemos saber.

Perseguimos las ideas, y tratamos de vivirlas, como una obligación impuesta por nosotros mismos, sin dejarnos maravillar por su forma, textura y color.

Yo no se vivir la vida. Pero la vivo mejor de lo que creen. Trato de no ser un cliché, ser original y vivir mi realidad.

Lectores, amigos míos, amen a las personas y no lo que representan, amen las letras y no al papel donde están escritas, amen los colores y no la pintura, amen el diluvio y no el día libre, amen la luz y no la lámpara, amen el viento y no el velero, amen el mar, amen la noche y sus estrellas, amen sus sentidos, amen vivir y no su idea de vida.

Daniel Amato
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El libro y su obra

Este era un libro muy sabio. Un día decidió dejar de ser tan pasivo y actuar a favor del mundo. Esa fue la vez emprendió la tarea de escribir un niño. Fue escribiendo cada capítulo de su cuerpo, cada sentimiento. Había pasado nueves meses escribiendo esta grandiosa obra maestra y anhelaba que fuese leída por todos los libros que conocía en la biblioteca. Le presentó el niño a cada uno de ellos.

Los libros de ciencia estaban muy ocupados con sus leyes y cálculos como para perder tiempo en leer al niño.
Luego fue a la sección de novelas, pero todas estaban llorando y muy deprimidas, no podían leer en esas condiciones, estaban muy triste.
Continuó, seguían los libros de biografías, a esos libros empolvados y egocéntricos simplemente no les importaba leer al niño.
Así, el libro más sabio de todos pasó años escribiendo a este niño y buscando algún otro libro que leyera su desolada obra, quien ya había crecido y aún no había sido leída.
No perdía las esperanzas, llegó hasta los libros de cuentos y literatura, pero todos estaban muy despreocupados y no prestaron atención. Por último fue hasta los libros de historia, estaban tan saturados que no querían saber de nada ni de más nadie en el mundo.
El libro sabio ya no sabía que hacer, desesperado y en su última instancia llegó a las revistas, pero todas estaban en diversas conversaciones, a ninguna le interesaba leer al niño.

Nadie tenia el tiempo o el interés para leer una historia. ¿Acaso vale la pena vivir en un mundo así?

El libro sabio decidió terminar su obra, narró la soledad y tristeza, sus últimos pasos, hasta sus ultimas respiraciones, y así fue como el niño, convertido en anciano, dejó de existir.

Daniel E Amato

#Compartido El Suicida

Autor: Enrique Anderson Imbert

(Argentina, 1910-2000)

Al pie de la Biblia abierta -donde estaba señalado en rojo el versículo que lo explicaría todo- alineó las cartas: a su mujer, al juez, a los amigos. Después bebió el veneno y se acostó.

Nada. A la hora se levantó y miró el frasco. Sí, era el veneno.

¡Estaba tan seguro! Recargó la dosis y bebió otro vaso. Se acostó de nuevo. Otra hora. No moría. Entonces disparó su revólver contra la sien. ¿Qué broma era ésa? Alguien -¿pero quién, cuándo?- alguien le había cambiado el veneno por agua, las balas por cartuchos de fogueo. Disparó contra la sien las otras cuatro balas. Inútil. Cerró la Biblia, recogió las cartas y salió del cuarto en momentos en que el dueño del hotel, mucamos y curiosos acudían alarmados por el estruendo de los cinco estampidos.

Al llegar a su casa se encontró con su mujer envenenada y con sus cinco hijos en el suelo, cada uno con un balazo en la sien.

Tomó el cuchillo de la cocina, se desnudó el vientre y se fue dando cuchilladas. La hoja se hundía en las carnes blandas y luego salía limpia como del agua. Las carnes recobraban su lisitud como el agua después que le pescan el pez.

Se derramó nafta en la ropa y los fósforos se apagaban chirriando.

Corrió hacia el balcón y antes de tirarse pudo ver en la calle el tendal de hombres y mujeres desangrándose por los vientres acuchillados, entre las llamas de la ciudad incendiada.

Sirius

Artista
Creativo
radiante y ardiente
Mundo interno
Sentimientos profundos
Personajes ajenos a su ser

Les narraré una historia basada en hechos no reales con un toque de certeza.

Sirius era un joven solitario, muy tranquilo y considerada sombrío por la mayoría. Sigiloso y místico. Su pasión por el arte era tan inmensa como sus deseos de conocer el universo.

En otoño, cuando las hojas se dejaban vencer por el viento, y cuando la soledad acechaba detrás de cada árbol tallado, Sirius podía ser él mismo, y explotar en mil pedazos que se fusionaban en una obra de arte. Su gran admiración por la naturaleza y sus dotes para representaciones gráficas le hacían expresar su deferencia por el mundo.

Nadie podía entender a Sirius, lo que soñaba cada noche, lo que sus textos contaban.
Sus únicos amigos verdaderos eran sus diseños y sus libros de ciencia y poesía. No tenia ningun otro ser que la comprendiera tanto como un buen lápiz de grafito.

Sirius nunca pudo comprender las sociedades, a la humanidad, a la gente. Lo que ellos valoraban, para Sirius no eran mas que banales inventos. Vicios, creencias, comportamientos, prejuicios. Todo le resultaba una locura. Sin pensarlo mucho, siempre criticaba cada accion que consideraba primitiva o carente de significado. Y se divertía en ocasiones de la conducta humana y su “involución” según él mismo lo describía. Era amante del universo, mas no de lo que en él habita.

Quería volar, quería conocer, quería experimentar y sentir lo que realmente merece la pena.

Una noche estrellada, hundido en el desespero, decidió hacer que todo valiese la pena. Consultó a luna, esta, quien miraba inquieta desde el balcón, le respondió

— A mi lado lograras tu sueño.

Sirius, valiente y decidido, no vaciló. Escuchó sin temor cuando una oleada de aire entró. Esos fueron los últimos minutos en la tierra.

Hoy día, Sirius aun vive con nosotros, nos observa cada noche, nos acompaña y protege. Nos recuerda lo importante que es la admiración a la vida, de otra forma no tendría sentido. Mientras los mortales perecen sepultados bajo la tierra, Sirius ascendió a cumplir sus sueños como reconocimiento por su sabiduría plena, y acompaña a otros seres que supieron reconocer lo que realmente vale la pena.

Por eso, Sirius, la estrella mas brillante del cielo nocturno, situada a 8,6 millones de años luz de nuestra tierra, en la constelación Canis Mayor, siempre brillará y te guiará hasta que logres tus sueños.

Daniel E Amato y Eleamny Sivira


El Guardian y el Cuarto de Corazones

Esta es la historia de un pequeño guardian
Comprometido con su labor
Muy valiente y lleno de honor
Con una armadura brillante
una espada filosofal
Y una única misión:

Protege la torre valiente caballero, celoso, no temas desenvainar tu espada si tu sabiduría lo dicta. Promete jamás permitir que un ser vivo descubra el secreto.

Desconociendo que protegia,
Decidió obedecer y prometer.

La princesa tenia muchos admiradores y pretendientes, incluyendo nuestro protagonista. Todos sabían que se tendrían que enfrentar en duelo contra aquel guardian, y no tardaron en organizarse para tratar descubrir el secreto, pues creían que asi lograrían conquistar a tan bella dama.

La primera batalla

El primero en enfrentarse al guardian fue un guerrero de la corte. Un hombre de estatura, fornido, con gran armadura y potentes armas, un caballo negro bien amaestrado y un ayudante fiel. Tenia todo para salir victorioso.
El pequeño guardian, quien no temía, se dispuso a detenerlo
Se enfrentaron en una larga y duradera batalla. Aquel semental contra nuestro distinguido valiente. el guerrero tenia muchas virtudes, espíritu, fuerza, y ganas de conquistar a la princesa, pero le faltaba algo, inteligencia, esto lo hacia lento en la lucha, pesado, torpe y tosco en sus movimientos. Sin estrategia. Usaba la fuerza bruta. El guardian de la torre noto esta desventaja del guerrero y la uso a su favor. Se movía mas rápido, planeaba tácticas, esperaba y atacaba. Golpes inteligentes. Y asi fue debilitandolo, hasta hacerlo caer derrotando a su oponente. El guardian sabia que un hombre sin inteligencia no seria merecedor del secreto de la princesa.

La falsa batalla

Aquel otro dia, apareció un hombre adinerado, dispuesto a vencer al guardian. Consigo traía un ejercito recién entrenado. El hombre vestido de negro quería siempre resaltar. Era una batalla injusta, desequilibrada. Para nada honesta. En repetidas ocasiones el hombre anunciaba que seria el vencedor, quien descubriría el secreto.

Yo seré el único que lo descubra. Mi nombre llegara lejos. Todos sabrán de mi. Esta batalla sera inolvidable.

De inmediato el guardian descubrió los intereses ocultos de aquel hombre de negro y decidió no combatir. Sabiamente, aunque temeroso, se aparto de la puerta de la torre y les dejo el paso libre.
Al ver esto, el hombre, quien ya no tendría su batalla memorable, y que lo tendría fácil de conseguir, se negó a entrar. Quería una batalla que fuese recordada por años. Al no tenerla, decepcionado, se retiro del lugar. El guardian sabia que la princesa y su secreto no eran prioridad para este hombre adinerado.

La batalla de las luces

El rumor fue recorriendo por todo el pueblo, incluso a pueblos vecinos.
La próxima batalla la protagonizó un príncipe encantador de un pueblo cercano. Con un corsel blanco realmente hermoso.
Llego rodeado de mujeres y un publico que aclamaba su nombre. Estaba acostumbrado a rescatar princesas de castillos embrujados.
Era casi de esperarse que ganara esta batalla. El gran príncipe, quería conquistar a la princesa a cualquier precio.
Y ser el nuevo rey era su misión.
El guardian sabia lo que tenia que hacer. Primero desenvainar su espada, segundo emprender la batalla.
Esta si era una batalla justa y honorífica. Choques de espadas. Sonidos metálicos. El polvo que era levantado por el viento. El sol calentaba las tierras. Miradas fijas. Movimientos rápidos. Estrategias.
Hasta el final, ninguno de los 2 caballeros se dejaba ver un tanto derrotado.
Seguía la batalla
Al tiempo de la andanza, el publico al ver que tomaba mas tiempo de lo esperado, empezaba a retirarse. Poco a poco, uno tras otro.
Al anochecer, ya solo quedaba un espectador, quien incluso, indeciso, no apoyaba a ninguno de los combatientes. El príncipe se debilitó al notar que ya no tenia a sus mujeres y su público. Que ya nadie aclamaba su nombre. El guardia, noble y humilde, nunca desistió, hasta conseguir la victoria de la batalla, sabiendo que la entrega real y pura es la que le hacia falta al príncipe.

La batalla final

Cientos de batallas lucho el pequeño guardian, y aun no descifraba las palabras de su amada princesa.

Tu alma te indicara quien deberá descubrir mi secreto

Llego la noche y consigo trajo la curiosidad
La ultima batalla fue la mas dificil de todas.
Fue consigo mismo.
El guardia deseoso por saber cual era el secreto que ha estado protegiendo tan celosamente entra en un duro debate mental. Entrar a la torre, conocer el secreto, y nunca volver a ver a la princesa, su amor platónico. Jamás descubrir el misterio, y luchar contra el fuego hasta morir o peor aun, ver como otro hombre la arranca de sus brazos.
Paso horas debatiendo, hasta que llego a una conclusión.
Con su espada rompió las cadenas y entro corriendo, guiado por la luz de la luna, que se colaba por las ventanas e iluminaba las escaleras. Llego a un cuarto en la cima. Estaba cerrado. La puerta era de oro con un corazón marcado.
Sabia que ahí estaba oculto el secreto. La puerta estaba trabada. Y al hacer fuerza y lograr abrirla, se llevo una gran sorpresa el guardian: ¡el cuarto de corazones estaba vacío! En el centro estaba una silla dorada. ¿Qué significaba todo esto? ¿Cuál era el misterio?… de pronto notó algo. Estaba sumamente cómodo en ese cuarto. Solo había espacio para una sola persona. Una sensacion de felicidad, paz yu tranquilidad se arraigaba en su ser. Se sentia como en casa. El guardian, se sentó en la silla hasta hoy dia. Vive feliz todos los dias en el cuarto de corazones de la princesa, y plácidamente, la defiende desde su interior.

Esta historia no es real, pero me gusta pensar que el guardian, aun habita en el corazón de su princesa amada, lugar que fue bien merecido. Y pretendo con esta historia dar luces de como ganarse el puesto en el cuarto de corazones de vuestras princesas.

Daniel E Amato

Mr Shadow

Mr Shadow, misterioso como la noche, profundo como el océano, brillante como la luna. Siempre lleno de inquietudes, siempre lleno de dudas, y con algo por decir. Vive en un mundo paralelo, No puede estar en ambos lugares al mismo tiempo, aunque sin mover un solo dedo, ni hacer el más mínimo esfuerzo, puede visitarlos cuando desee. Para algunos es sombrío, para otros es deslumbrante. ¿Cómo puede Mr Shadow ser tan contrastante?

Brilla el sol como la más grande estrella que es

A veces cuando amanece Mr Shadow es muy servicial y colaborador. Siempre atento y muy activo. Algunos dirían que “construye” una sociedad. De día alumbra y da energía vigorizante. Lo externo es su fuerte, lo extrínseco su amigo y el ambiente es siempre colorido. Un buen día conoció a la Señora L. Una dama sin igual. Muy sociable y extrovertida. Muy similar a Mr Shadow, con quien ya ha compartido varios de sus días. Parecía que tendría un buen desenlace, cuando al ocultarse el sol, Mr Shadow y la Señora L dejaron de compartir sus intereses repentinamente.

Las estrellas aparecen entre las nubes que las tratan de opacar

Algunas noches, Mr Shadow es menos atento, más callado y misterioso.  Algunos dirían que explora su lado artístico. De noche, entre incógnitas y secretos, pero más tranquilo y relajado, se siente en su habitad. Lo interno es su fuerte, lo extrínseco su enemigo. Las palabras adquieren valor y los sentimientos cobran sentido. Su alma se refleja en cada acción que realiza, su interior es pintado en cada trazo que realiza, es descrito con cada palabra que anota. Simplemente es enamoradizo. Muy pocas personas llegan a conocer el arte de Mr Shadow, pues es muy celoso. La Señorita D, quien parecía ser una persona despreocupada por el arte y los mares profundos que ocultaba Mr Shadow, resulto en realidad ser una de las personas que logro entrar a este solitario mundo, pero tanta agua al parecer la ahogó.

El gran fenómeno de la fusión improbable

El sol brilla por sí solo, pero la luz impide verlo. La luna no tiene luz propia, pero el brillo eterno del sol la resalta en la oscuridad de la noche. Puedes ver más a la luna que no tiene luz, que al sol quien al tenerla te ciega al verla. ¿A quién no le gustaría ver el día y la noche al mismo tiempo mientras los niños esperan ver a Mr Shadow en el eclipse de su vida?, ese fenómeno completamente fusionado.

Mr Shadow, misterioso como la noche, profundo como el océano, brillante como la luna. Siempre lleno de inquietudes, siempre lleno de dudas, y con algo por decir. Tiene una duda más:

-“¿Existirá en el mundo alguien capaz de soportar el día y la noche como lo hago yo?”-

 

 Daniel E Amato

Eterna Sirena

Emily Fall, dulce y hermosa sirena, desea algo y lo anhela como nadie. Dean Dangel, por siempre su compañero fiel. Un rompecabezas que parecía infinito, ya casi esta completo. Emily busca esa preciada pieza en su vida que la complete. Pero ninguna parece acoplarse al espacio vacío.

Estrellas que iluminan tristeza

Pequeños Cristales de una estrella fue lo primero Dean Dangel le regaló a la pequeña princesa, pues Emily le había pedido ese “algo” que le faltaba. Parecían la perfección materializada. Tanto brillo, luminosidad y belleza junta. Siempre presente en las noches de soledad. Emily Fall guardó los pequeños cristales junto a su cama por días, pero algo ocurrió. La ciudad poco a poco perdía luz y alegría. Las noches eran cada vez mas desoladas. Las aguas del océano enfriaban cada ser viviente hasta lo más profundo, pues la tristeza y la oscuridad se apoderaban de cada rincón con el pasar del tiempo. Emily Fall le pidió a Dean Dangel devolver los pequeños cristales y le ordenó conseguir una nueva forma de completar el rompecabezas.

El fin de la Alegría eterna

Dean Dangel pensó y pensó por horas, cuando en la superficie observó un espectro de colores radiantes. Polvo colorido de arco iris. ¡Qué gran idea había tenido Dean para su pequeña princesa!, quien al ver su nuevo obsequio se contagió de la chispeante alegría que este polvo especial transmitía. Nada había hecho tan feliz a Emily tanto como esta alegría contagiada. Desafortunadamente el efecto desapareció casi al instante, pues el polvo de arco iris se desvanece con la sal de los mares. Como consecuencia de la brusca falta del polvo, como un efecto adverso, Emily Fall comienza a llorar. Sin vacilar, Dean Dangel tomó la última lágrima de su preciosa niña y la guardó en una esfera de cristal, para asegurarse de que realmente fuese la última que por sus mejillas corriera. Lamentando lo acontecido.
Pequeños instantes para toda la vida

La pequeña dueña de los océanos luego recibió de su fiel compañero los escritos secretos de la Vida Eterna. Duró semanas en leerlo. Deseaba compartir los secretos con alguien especial y quien más que Dean Dangel para ello. Ambos vivieron años, decenios y milenios juntos. Pero la tristeza de ver pasar las generaciones los invadía. Celebraban cada nacimiento, pero lloraban cada pérdida. Tenían un consuelo mutuo, se tenían el uno al otro. Pero el rompecabezas seguía incompleto

¿Qué será lo que Emily busca? Aquella pieza de su rompecabezas aun estaba perdida.

Emily Fall ya no sabía cómo completarlo. Dirige su mirada a Dean Dangel, aquel compañero que paso tanto tiempo haciendo posible lo imposible para que su rompecabezas dejara de estar incompleto. Y justo en ese momento Emily Fall lo comprendió ¿Porque aunque el rompecabezas parecía incompleto, de pronto estaba terminado? Tardó Emily Fall un milenio en completar su rompecabezas, y las piezas siempre estuvieron juntas. No lamenta el tiempo perdido, pues al final el objetivo fue logrado.

Daniel E Amato