El Suicidio

Despertó, miró a su alrededor y no reconoció nada. El reloj marcaba las 11:59am. Levantó su cuerpo de la cama, se acercó a la repisa donde había un arma con 2 balas cargadas. Había una nota a su lado que decía “Perdóname por lo que haré”. Tomó la pistola tan nervioso que una bala disparó en dirección al espejo. Se quebró al instante en mil pedazos, y las palomas volaron despavoridas. No le dio tiempo de reconocerse en el reflejo. Decidió salir de su habitación y al no encontrar respuesta decidió salir del apartamento. Lo primero que notó fue que el elevador no funcionaba. De pronto escuchó un sonido que lo atormentó y un hombre que gritaba de dolor. Parecía provenir de la azotea. Con miedo, pero muy curioso, cargó de nuevo el arma y decidió tomar el camino de las escaleras. En el último piso había una puerta entreabierta. Miró muy sorprendido y vio un hombre de pie con una pistola apuntando a otro desangrado en el suelo. El cielo estaba despejado. A los pocos segundos se escuchó otro disparó, pero esta vez no había sido del arma del asesino, provenía de uno de los apartamentos de abajo. Las palomas nuevamente estaban turbadas y volaban desordenadas sobre aquella escena. Esperó unos minutos, y en el preciso momento en el que el asesino parecía estar despistado decidió hacer justicia por su cuenta, abrió la puerta bruscamente y dijo con voz fuerte y firme — Perdóname por lo que haré. Estaban ellos dos. Apuntó al corazón ajeno, presionó su dedo contra el gatillo dejando al asesino tirado en el suelo gritando de dolor. Se quedó pocos minutos apuntando su pistola ya descargada. Se escuchó otro disparo, pero esta vez no sabía de donde provenía, notó que las palomas volaban aturdidas una vez más sobre ellos. Sin notarlo, la puerta, que de alguna manera estaba cerrada, volvió a abrirse, y un hombre le gritó — Perdóname por lo que haré.

Daniel Amato
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La taza de té

tea

Todos piensan que fue mi intención hacerlo. Están en lo cierto. Sus voces traspasaban la madera, yo podía oírlos hablar y sentir su nostalgia. Jamás imaginé que alguien lloraría mi nombre. Tampoco supe la razón de su presencia, siempre a mi lado. Quizás fue el sentimiento de culpa y las sospechas.

Ayer yo sabía muy bien lo que ocurría. Ella me preparó esa bebida dulce con un toque de amargura y tristeza, miré sus ojos por unos segundos, estaban llenos de ansiedad, bajé la mirada hacia la taza de té, tomé unos cuantos sorbos y me saboree los labios. A los pocos minutos dejé de ser yo para empezar a ser alguien más, alguien que observa de cerca mi cuerpo inmóvil en la mesa, como aquel narrador que conoce bien su personaje.

Siempre la amaré, no me arrepiento por lo que hice. Juré hacerla feliz, y esa era la única manera de cumplirlo. Siempre lo supe, fui cómplice de mi propia muerte.

Daniel Amato
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bn

Síntoma Nocturno

La paz interior
Mis ojos cerrados
La oscuridad a mi alrededor
Dormido

De pronto
Una sensación abrupta
Me levanto casi al instante
La mirada perdida
Desconcertado

Mi cama en otro lugar
Mi persona en otro momento
Ajeno a mis sentidos
No se donde estoy

Busco insaciable algo conocido
El pasado olvidado
El futuro ya no es tuyo
Lo he perdido todo

Decido darle tiempo al tiempo
Mis ojos cerrados
La oscuridad a mi alrededor
Me duermo

Daniel E Amato

El Guardian y el Cuarto de Corazones

Esta es la historia de un pequeño guardian
Comprometido con su labor
Muy valiente y lleno de honor
Con una armadura brillante
una espada filosofal
Y una única misión:

Protege la torre valiente caballero, celoso, no temas desenvainar tu espada si tu sabiduría lo dicta. Promete jamás permitir que un ser vivo descubra el secreto.

Desconociendo que protegia,
Decidió obedecer y prometer.

La princesa tenia muchos admiradores y pretendientes, incluyendo nuestro protagonista. Todos sabían que se tendrían que enfrentar en duelo contra aquel guardian, y no tardaron en organizarse para tratar descubrir el secreto, pues creían que asi lograrían conquistar a tan bella dama.

La primera batalla

El primero en enfrentarse al guardian fue un guerrero de la corte. Un hombre de estatura, fornido, con gran armadura y potentes armas, un caballo negro bien amaestrado y un ayudante fiel. Tenia todo para salir victorioso.
El pequeño guardian, quien no temía, se dispuso a detenerlo
Se enfrentaron en una larga y duradera batalla. Aquel semental contra nuestro distinguido valiente. el guerrero tenia muchas virtudes, espíritu, fuerza, y ganas de conquistar a la princesa, pero le faltaba algo, inteligencia, esto lo hacia lento en la lucha, pesado, torpe y tosco en sus movimientos. Sin estrategia. Usaba la fuerza bruta. El guardian de la torre noto esta desventaja del guerrero y la uso a su favor. Se movía mas rápido, planeaba tácticas, esperaba y atacaba. Golpes inteligentes. Y asi fue debilitandolo, hasta hacerlo caer derrotando a su oponente. El guardian sabia que un hombre sin inteligencia no seria merecedor del secreto de la princesa.

La falsa batalla

Aquel otro dia, apareció un hombre adinerado, dispuesto a vencer al guardian. Consigo traía un ejercito recién entrenado. El hombre vestido de negro quería siempre resaltar. Era una batalla injusta, desequilibrada. Para nada honesta. En repetidas ocasiones el hombre anunciaba que seria el vencedor, quien descubriría el secreto.

Yo seré el único que lo descubra. Mi nombre llegara lejos. Todos sabrán de mi. Esta batalla sera inolvidable.

De inmediato el guardian descubrió los intereses ocultos de aquel hombre de negro y decidió no combatir. Sabiamente, aunque temeroso, se aparto de la puerta de la torre y les dejo el paso libre.
Al ver esto, el hombre, quien ya no tendría su batalla memorable, y que lo tendría fácil de conseguir, se negó a entrar. Quería una batalla que fuese recordada por años. Al no tenerla, decepcionado, se retiro del lugar. El guardian sabia que la princesa y su secreto no eran prioridad para este hombre adinerado.

La batalla de las luces

El rumor fue recorriendo por todo el pueblo, incluso a pueblos vecinos.
La próxima batalla la protagonizó un príncipe encantador de un pueblo cercano. Con un corsel blanco realmente hermoso.
Llego rodeado de mujeres y un publico que aclamaba su nombre. Estaba acostumbrado a rescatar princesas de castillos embrujados.
Era casi de esperarse que ganara esta batalla. El gran príncipe, quería conquistar a la princesa a cualquier precio.
Y ser el nuevo rey era su misión.
El guardian sabia lo que tenia que hacer. Primero desenvainar su espada, segundo emprender la batalla.
Esta si era una batalla justa y honorífica. Choques de espadas. Sonidos metálicos. El polvo que era levantado por el viento. El sol calentaba las tierras. Miradas fijas. Movimientos rápidos. Estrategias.
Hasta el final, ninguno de los 2 caballeros se dejaba ver un tanto derrotado.
Seguía la batalla
Al tiempo de la andanza, el publico al ver que tomaba mas tiempo de lo esperado, empezaba a retirarse. Poco a poco, uno tras otro.
Al anochecer, ya solo quedaba un espectador, quien incluso, indeciso, no apoyaba a ninguno de los combatientes. El príncipe se debilitó al notar que ya no tenia a sus mujeres y su público. Que ya nadie aclamaba su nombre. El guardia, noble y humilde, nunca desistió, hasta conseguir la victoria de la batalla, sabiendo que la entrega real y pura es la que le hacia falta al príncipe.

La batalla final

Cientos de batallas lucho el pequeño guardian, y aun no descifraba las palabras de su amada princesa.

Tu alma te indicara quien deberá descubrir mi secreto

Llego la noche y consigo trajo la curiosidad
La ultima batalla fue la mas dificil de todas.
Fue consigo mismo.
El guardia deseoso por saber cual era el secreto que ha estado protegiendo tan celosamente entra en un duro debate mental. Entrar a la torre, conocer el secreto, y nunca volver a ver a la princesa, su amor platónico. Jamás descubrir el misterio, y luchar contra el fuego hasta morir o peor aun, ver como otro hombre la arranca de sus brazos.
Paso horas debatiendo, hasta que llego a una conclusión.
Con su espada rompió las cadenas y entro corriendo, guiado por la luz de la luna, que se colaba por las ventanas e iluminaba las escaleras. Llego a un cuarto en la cima. Estaba cerrado. La puerta era de oro con un corazón marcado.
Sabia que ahí estaba oculto el secreto. La puerta estaba trabada. Y al hacer fuerza y lograr abrirla, se llevo una gran sorpresa el guardian: ¡el cuarto de corazones estaba vacío! En el centro estaba una silla dorada. ¿Qué significaba todo esto? ¿Cuál era el misterio?… de pronto notó algo. Estaba sumamente cómodo en ese cuarto. Solo había espacio para una sola persona. Una sensacion de felicidad, paz yu tranquilidad se arraigaba en su ser. Se sentia como en casa. El guardian, se sentó en la silla hasta hoy dia. Vive feliz todos los dias en el cuarto de corazones de la princesa, y plácidamente, la defiende desde su interior.

Esta historia no es real, pero me gusta pensar que el guardian, aun habita en el corazón de su princesa amada, lugar que fue bien merecido. Y pretendo con esta historia dar luces de como ganarse el puesto en el cuarto de corazones de vuestras princesas.

Daniel E Amato